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Cómo elegir un plan de pensiones, criterios que sí importan

Buscar “el mejor plan de pensiones” lleva casi siempre a listas que envejecen en meses y que suelen coincidir sospechosamente con lo que comercializa quien publica la lista. Un plan que lideró la rentabilidad el año pasado puede estar en la mitad baja de la tabla el que viene.

Los criterios, en cambio, no caducan. Este artículo va sobre ellos.

1. Las comisiones, que son lo único garantizado

La rentabilidad futura no se conoce. Las comisiones sí, y se cobran pase lo que pase. Es el único factor bajo tu control que actúa con certeza durante toda la vida del producto.

La ley fija topes máximos, distintos según la vocación inversora del plan —más bajos para renta fija, más altos para renta variable— y comprende una comisión de gestión y otra de depósito. Dentro de esos topes hay margen amplio, y ahí está la diferencia entre entidades.

Para ver por qué importa tanto, un ejercicio sencillo. Aportando 1.500 € al año durante 30 años, con una rentabilidad bruta del 5 % anual:

Comisión total anual Saldo final aproximado
0,50 % 92.000 €
1,00 % 84.000 €
1,50 % 77.000 €

Un punto porcentual de diferencia se lleva unos 15.000 €. Y no es dinero que hayas perdido en los mercados: es dinero que has pagado en comisiones.

Cifras ilustrativas y redondeadas, con rentabilidad constante. La realidad fluctúa, pero el orden de magnitud del efecto se sostiene.

2. La vocación inversora frente a tu horizonte

Un plan de pensiones no es bueno o malo en abstracto: lo es en relación con cuándo vas a necesitar el dinero.

  • Más de 20 años por delante. La renta variable es la opción coherente. Hay tiempo de sobra para absorber las caídas, y renunciar a ella cuesta caro en resultado final.
  • Entre 10 y 20 años. Mixto, con una proporción de bolsa que se va reduciendo.
  • Menos de 10 años. Conservador. El objetivo pasa a ser conservar lo acumulado, no maximizar.

Los planes de ciclo de vida hacen esa transición automáticamente en función de tu edad. Son una opción razonable para quien no quiere estar pendiente, con la condición de comprobar que su comisión no sea desproporcionada respecto a un plan equivalente gestionado por ti.

3. La rentabilidad, pero leída bien

Mirar la rentabilidad del último año no sirve de nada. Lo que aporta información:

  • Rentabilidad a 10 y 15 años, que ya recoge ciclos completos de mercado
  • Comparación con su índice de referencia, no con otros planes de distinta categoría
  • Consistencia: un plan que queda regularmente en el primer tercio dice más que uno que ganó un año y se hundió al siguiente
  • Comportamiento en los años malos, que revela cómo gestionan el riesgo

Y una advertencia que la propia normativa obliga a incluir en la publicidad, por algo será: rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.

4. Lo que no debería influir

Los regalos por traspaso. Una televisión, una tablet o una bonificación en efectivo por traer tu plan. Suelen exigir permanencia de cinco a diez años, y en ese plazo una comisión más alta se come el regalo varias veces. Además, la bonificación tributa como rendimiento del capital mobiliario.

La marca del banco. Que sea tu banco de siempre no dice nada sobre la calidad del plan.

La rentabilidad del último año, ya mencionada, que es el criterio que más gente usa y el que menos informa.

5. Cómo comparar en la práctica

El documento con datos fundamentales para el partícipe (DFP) es obligatorio y recoge, de forma normalizada, la vocación inversora, las comisiones, el perfil de riesgo y la rentabilidad histórica. Es el documento que permite comparar manzanas con manzanas.

Pídelo antes de contratar. Si no te lo dan con facilidad, ya es información.

Tres cosas concretas a mirar en él:

  1. Comisión de gestión + comisión de depósito, sumadas
  2. Rentabilidad anualizada a 10 años, comparada con la categoría
  3. Vocación inversora declarada, y si encaja con tu horizonte

6. Traspasar es gratis y sin peaje fiscal

Este es probablemente el dato más útil del artículo: puedes traspasar tu plan de pensiones a otro, de la misma o de distinta entidad, sin coste y sin tributar.

No es una venta. No hay ganancia patrimonial que declarar. El dinero pasa de un plan a otro conservando su antigüedad y su régimen fiscal, incluida la parte anterior a 2007 que da derecho a la reducción del 40 %.

El procedimiento lo inicia la entidad de destino: le pides el traspaso y ella se encarga de reclamar los derechos consolidados a la de origen. Tú no tienes que hablar con tu banco actual.

Esto significa que estar en un plan malo no es una condena. Si el tuyo tiene comisiones altas y rentabilidad mediocre, cambiarlo es cuestión de un trámite.

Un aviso: si tienes un plan de previsión asegurado con tipo garantizado por tramos, traspasar antes del vencimiento del tramo puede tener penalización. Compruébalo en las condiciones antes de mover nada.

7. Antes de elegir plan, la pregunta previa

Merece la pena plantearse si el producto encaja contigo, y eso depende sobre todo de tu tipo marginal. Con un tipo marginal bajo, la ventaja fiscal es pequeña y un fondo indexado —líquido, con fiscalidad de salida más benigna— puede ser mejor vehículo.

Ese cálculo está desarrollado en cuánto desgravas realmente, y el funcionamiento general del producto, en qué es un plan de pensiones.

Y si tu empresa ofrece un plan de empleo, la comparación ni siquiera se plantea: ese gana por comisiones y por límite fiscal, y con frecuencia porque la empresa aporta.

Fuentes

  1. Texto refundido de la Ley de Regulación de los Planes y Fondos de Pensiones
  2. Real Decreto 304/2004, por el que se aprueba el Reglamento de planes y fondos de pensiones
  3. Banco de España — Portal del Cliente Bancario