Hipotecas
Cambiar de hipoteca variable a fija: cómo y cuánto cuesta
Hay tres vías para pasar de variable a fija: novación (con tu banco actual, la más barata), subrogación (a otro banco, que puede igualar la oferta) o cancelar y firmar una hipoteca nueva (la más cara). Si tu hipoteca tiene más de tres años, la comisión por este cambio es cero; dentro de los tres primeros años el tope es del 0,15 % del capital, y solo si el banco justifica pérdida financiera real. Compensa cuando el plazo de recuperación del coste es corto frente a los años que te quedan de hipoteca.
Pasar una hipoteca variable a tipo fijo es una operación habitual y la ley la ha abaratado deliberadamente. Hay tres caminos, con costes muy distintos, y elegir mal puede costar varios miles de euros.
Las tres vías
1. Novación
Modificas las condiciones con tu banco actual. No cambias de entidad: solo se firma una escritura de novación modificativa.
Es la vía más rápida y barata cuando tu banco está dispuesto a negociar.
Costes: comisión de novación (limitada por ley, ver abajo), notaría y registro reducidos. No hace falta nueva tasación en la mayoría de casos.
2. Subrogación de acreedor
Trasladas la hipoteca a otro banco que te ofrece mejores condiciones. El préstamo es el mismo; cambia quien lo tiene.
Costes: comisión de subrogación (limitada), tasación —que suele asumir el banco nuevo—, notaría y registro. Muchas entidades cubren estos gastos para captar clientes: pregúntalo expresamente.
Detalle importante: tu banco actual tiene derecho a igualar la oferta. Dispone de un plazo para presentar una contraoferta, y si iguala las condiciones, la subrogación no se materializa. En la práctica esto convierte una oferta ajena en la mejor herramienta de negociación con tu propio banco.
3. Cancelar y firmar una hipoteca nueva
Cancelas la hipoteca actual y firmas una nueva, con el mismo banco o con otro.
Es la vía más cara —implica todos los gastos de constitución— pero la única posible si además quieres cambiar el capital, ampliar el plazo o añadir o quitar titulares.
Lo que la ley permite cobrarte
La Ley 5/2019 fijó un régimen específicamente favorable para el paso de variable a fijo, dentro de los topes generales de comisión que detallamos en amortización anticipada de hipoteca:
Cuando se amortiza anticipadamente con motivo de una novación o subrogación que convierta el tipo variable en fijo, la comisión no puede superar la pérdida financiera del banco, con un tope del 0,15 % del capital reembolsado durante los tres primeros años del contrato. Después, cero.
Es decir: si tu hipoteca tiene más de tres años, el cambio a fijo no puede generar comisión de amortización.
Y aun dentro de esos tres años, el 0,15 % es un techo, no un importe garantizado: solo puede cobrarse si el banco sufre una pérdida financiera real, y debe poder justificarla.
Cuándo compensa
No hay una respuesta universal, pero sí un método.
El cálculo básico:
- Suma todos los costes del cambio: comisión, notaría, registro, gestoría, tasación si la pagas tú.
- Calcula la diferencia de cuota entre lo que pagas ahora y lo que pagarías a tipo fijo.
- Divide el coste total entre el ahorro mensual. Obtienes en cuántos meses recuperas la inversión.
Si el plazo de recuperación es corto respecto a los años que te quedan de hipoteca, el cambio tiene sentido. Si te quedan cinco años y tardas cuatro en amortizar el coste, probablemente no.
Factores que inclinan hacia el fijo:
- Te queda mucho plazo por delante, más de diez o quince años
- Tu presupuesto es ajustado y una subida de cuota te complicaría
- Valoras la previsibilidad por encima de exprimir el último euro
Factores que inclinan hacia quedarse en variable:
- Te quedan pocos años y poco capital pendiente
- Tu diferencial es muy bajo, de los que se firmaban hace años
- Tienes colchón suficiente para absorber subidas sin agobios
La hipoteca mixta
Existe una vía intermedia que se ofrece con frecuencia: tipo fijo durante los primeros años y variable después. Es una de las tres modalidades que puedes elegir al firmar; las otras dos están explicadas en cómo funciona una hipoteca.
Tiene sentido si tu preocupación es el corto plazo —los años en que el capital pendiente es mayor y una subida duele más— y aceptas volver a variable cuando quede menos deuda viva.
El punto a mirar con lupa es qué diferencial se aplicará en el tramo variable. Es donde estas hipotecas se encarecen y donde la letra pequeña importa.
Los pasos, en orden
- Pide ofertas a otros bancos. Sin una alternativa concreta no tienes capacidad de negociación.
- Solicita la FEIN de cada oferta. Es el documento normalizado que permite comparar de verdad, y su entrega es obligatoria.
- Lleva la mejor oferta a tu banco actual. Muchas novaciones se resuelven aquí, sin cambiar de entidad.
- Compara el coste total, no solo el tipo de interés. Vinculaciones —seguros, nóminas, tarjetas— pueden encarecer una oferta aparentemente mejor.
- Comprueba el plazo de recuperación antes de firmar.
Cuidado con las vinculaciones
Una oferta de tipo fijo atractiva suele venir condicionada a contratar seguros de hogar y vida con la entidad, domiciliar la nómina o mantener un consumo mínimo en tarjeta.
Esos productos tienen un coste anual que puede anular la ventaja del tipo. La FEIN debe reflejar la TAE con y sin vinculaciones: compara siempre esa cifra, no el tipo nominal.
Un ejemplo con números
Hipoteca variable con 120.000 € pendientes, 18 años restantes, Euríbor más 0,90 %. Te ofrecen pasar a un fijo del 3 %.
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Coste del cambio (notaría, registro, gestoría) | ~800 € |
| Comisión de novación (hipoteca de más de 3 años) | 0 € |
| Coste total | ~800 € |
Si tu cuota actual es de 765 € y la nueva sería de 720 €, ahorras 45 € al mes.
800 € ÷ 45 €/mes = 18 meses para recuperar el coste
Con 18 años por delante, la operación tiene sentido claro. Si te quedaran tres años, no.
Cifras orientativas: pide la simulación real a cada entidad antes de decidir, porque los gastos varían por provincia y por lo que asuma el banco.
El error de comparar solo el tipo
Dos ofertas al 2,9 % y al 3,1 % no son necesariamente lo que parecen. La del 2,9 % puede exigir seguro de hogar y de vida con la entidad, nómina domiciliada y un consumo mínimo en tarjeta. Sumados, esos productos pueden costar 400 € al año, que sobre 120.000 € equivalen a más de un tercio de punto.
La FEIN incluye la TAE con y sin vinculaciones. Esa es la cifra que compara de verdad, y es la única que deberías mirar al decidir.
Ojo también con los seguros a prima única financiada: se pagan de golpe al firmar y se añaden al capital, con lo que acabas pagando intereses por ellos durante toda la vida del préstamo.
Preguntas frecuentes
¿Puedo pasar a fijo si mi hipoteca es reciente?
Sí, pero dentro de los tres primeros años el banco puede cobrar hasta el 0,15 % del capital, y solo si acredita pérdida financiera real. Pasados tres años, la comisión por este cambio es cero.
¿Cuánto tarda una novación?
De dos a seis semanas si tu banco acepta. Una subrogación a otra entidad suele llevar más, entre uno y dos meses, por el plazo de contraoferta del banco de origen.
¿Me pueden denegar el cambio?
Tu banco no está obligado a aceptar una novación. Si se niega, la vía es la subrogación a otra entidad, y eso no puede impedirlo.
¿Necesito una nueva tasación?
En novación, normalmente no. En subrogación sí suele exigirse, aunque muchas entidades la asumen para captar al cliente. Pregúntalo antes de firmar.
¿Puedo aprovechar para ampliar el plazo o el capital?
No con una novación simple ni con una subrogación. Cambiar capital o plazo exige constituir una hipoteca nueva, con todos sus gastos.
Para entender qué está moviendo tu cuota mientras decides, está qué es el Euríbor. Y si en lugar de cambiar de tipo prefieres reducir deuda, amortizar hipoteca: cuota o plazo.